Impacto social
8 de octubre de 2020Cuando oímos hablar de Frontera verde, el proyecto nos atrajo en parte por el gran patrimonio cultural de Leticia, la ciudad de la Amazonia en la que transcurre la historia y donde viven grupos indígenas como los witotos, los ingas, los tucanos, los ticunas y los nukak.
Por eso, cuando fuimos allí para rodar la serie en 2018, quisimos asegurarnos de representar de forma fidedigna tanto la cultura como la comunidad locales. Lo que no esperábamos era la calurosa acogida que nos dispensaron. Además de trabajar en la serie como ayudantes de producción, maquillaje y vestuario —y algunos incluso como actores—, muchos habitantes de Leticia tuvieron la amabilidad de explicarnos sus tradiciones para ayudarnos a ambientar la serie (usamos plantas y otros ingredientes autóctonos para el maquillaje, por jemplo).
Terminado el rodaje, buscamos la manera de agradecérselo y de ofrecer una salida a la creatividad de esa comunidad, de forma que puedan mantener vivas sus tradiciones ancestrales y el interés por nuestra industria.
Y por eso nos asociamos con la Fundación FICAMAZONÍA, una ONG que promueve la selva amazónica y su protección a través del cine. Y creamos con ellos un curso intensivo de narración audiovisual de cinco semanas para los lugareños. Fue el primero de este tipo. Para poder participar, los aspirantes tenían que ser autóctonos y demostrar un gran interés por el entretenimiento, así como cierto nivel de especialización en algún campo relacionado. De los 32 participantes elegidos, el 60 % eran de origen indígena y el 35 % eran mujeres. Las edades abarcaban nada menos que cuatro décadas, y en el grupo se hablaban siete idiomas distintos.
El programa, que duró dos meses y tuvo lugar a principios de año, incluyó talleres sobre temas como la dirección, fotografía, producción, sonido y arte, todos impartidos por profesionales colombianos, del Reino Unido y de Estados Unidos. El objetivo era enseñar los fundamentos del cine, tanto técnicos como conceptuales y estéticos, y las prácticas culminaron con la creación de dos cortometrajes, uno de ficción y otro documental. Ambos se estrenaron en Netflix el 2 de octubre.
Los cortos, La Puzanga y Árbol de vida y muerte, narran historias fascinantes sobre esta región y su cultura. El primero es un relato de ficción acerca de un joven amazonense solitario que le pide ayuda a un anciano sabio para llamar la atención de la chica que le gusta. El segundo es un documental sobre un pueblo próximo a Leticia que lidia con la muerte del que fue su líder espiritual durante muchos años. Ambos cortometrajes están disponibles en streaming en el apartado Tráileres y más de la página de la serie Frontera verde.
Aunque los participantes no pudieron proyectar sus obras juntas por culpa de la pandemia, ahora pueden ver los cortos en el servicio y compartirlos con nuestros suscriptores. Cuando terminaron el taller, los participantes recibieron un certificado de la Universidad Nacional de Colombia.
Mientras seguimos contando historias de esta región, queremos seguir trabajando con profesionales de la zona y, además —a través de programas como este—, sembrar las semillas de la próxima generación de cineastas; ellos serán los más indicados para contar los relatos sobre este lugar tan excepcional en el que viven.
