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‘Los límites de nuestro planeta’: El camino hacia un mundo más limpio, más saludable y más pacífico

El profesor Johan Rockström (en la foto) es un reputado científico de fama mundial experto en cuestiones de sostenibilidad global.

Imagínate que vas conduciendo por una carretera de montaña en plena noche. Pisas el acelerador. No hay quitamiedos a los lados. Las curvas se suceden, serpenteantes. Un error de cálculo, por pequeño que sea, y el coche acabará despeñándose. Y, por si fuera poco, vas sin luces. 

Esta podría ser la primera escena de una película de Alfred Hitchcock, pero en realidad es la historia de nuestras vidas. 

Como científico especializado en ciencias de la Tierra, yo entiendo el mundo a través de los datos. No obstante, soy consciente de que la gente entiende el mundo a través de las historias. En los últimos 20 años, he comprobado que la mayor historia de la ciencia actual es un relato rebosante de drama, suspense y acción. Como especie, el ser humano está escorando hacia el borde del abismo. Nuestro impacto sobre la naturaleza nos acerca peligrosamente a los límites planetarios. Son unos umbrales que tanto otros colegas como yo hemos identificado, y que van desde el cambio climático y la desaparición de especies hasta la capa de ozono y la acidificación de los océanos.

¿A qué distancia del borde estamos? Esa es la historia que cuenta el nuevo documental de Netflix Los límites de nuestro planeta: Una mirada científica, que se estrena este verano.

La humanidad ha disfrutado de una racha de 10 000 años relativamente estables; todo un periodo de gracia. Esta estabilidad es la base sobre la que se asientan la agricultura y nuestra civilización. Todo lo que conocemos y amamos depende de ella. 

Resulta tentador pensar que esta es otra historia sobre el cambio climático. Pero no, se trata de algo de mucho más alcance. Hablamos del sistema de soporte vital de la Tierra: la biosfera, un fino manto adherido a la superficie terrestre en el que puede desarrollarse la vida. Mi trabajo consiste en entender las interacciones entre el clima, los ecosistemas y la vida en la Tierra, el océano y los casquetes glaciares, los ríos, los lagos y los suelos, los bosques y las granjas, el ciclo del carbono... y la gente: la economía, los gobiernos, los consumidores. Como especie, como civilización global, estamos al volante. Somos la principal fuerza para el cambio de la biosfera. 

Pero podemos hacer que la escena resulte todavía más dramática. Nuestros hijos van sentados en el asiento de atrás. Nos gritan: «¡Poned las luces!» «¡Haced caso a la ciencia!» «¡Este es nuestro futuro!». Nuestra generación podría ser la última con la capacidad de mantener la Tierra dentro de esos límites planetarios que necesitamos para desarrollarnos y prosperar.  

Hay una persona que sabe esto mejor que nadie: sir David Attenborough. 

David es el divulgador del mundo natural más sobresaliente de nuestro tiempo. Ha sido un privilegio enorme colaborar con él en este documental. David ha inspirado a varias generaciones, y ahora, a través de Netflix, esperamos llegar a más gente todavía para animarlos a que se conviertan en auxiliares planetarios, en protectores de nuestros recursos compartidos. 

En palabras de sir David: «Este año van a tomarse decisiones clave en materia de biodiversidad y cambio climático a nivel global. Nunca antes ha habido un momento más importante para divulgar la ciencia que explica lo que está ocurriendo en nuestro planeta. La investigación expuesta en Los límites de nuestro planeta constituye una de las explicaciones más claras que he visto acerca de las amenazas a las que nos enfrentamos y de cómo podríamos afrontarlas. Espero que después de ver este largometraje muchas más personas sean conscientes de la situación tan urgente que atravesamos y encuentren motivación en la posibilidad de crear un futuro estable y saludable para nosotros y para el resto del mundo natural».

El mensaje clave de este documental es que aún tenemos tiempo. Somos una especie con una capacidad infinita para innovar. Nuestro superpoder es la colaboración, y estamos empezando a ver señales de que se avecina un gran cambio. La ciencia tiene claro lo que debe hacer la humanidad. Hay tres prioridades: reducir a cero las emisiones de efecto invernadero, proteger los humedales, los suelos, los bosques y los océanos que absorben nuestro impacto, y modificar nuestra dieta y la forma en que cultivamos alimentos. Esa es la misión, y todo el mundo sale ganando. Viviremos en un mundo más limpio, más saludable y más pacífico. Imagínate el mismo coche del principio, a salvo en su garaje, y a los niños durmiendo tranquilamente en sus camas.