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«La vida a color con David Attenborough»: Cómo se logró la toma del colibrí de Costa

«La vida a color con David Attenborough»: Cómo se logró la toma del colibrí de Costa

En Netflix, hemos visto que historias como «Nuestro planeta» y «Mi maestro el pulpo» ayudan a nuestros miembros a entender mejor el mundo que nos rodea. Para celebrar el Día de la Tierra y el estreno de la nueva serie de historia natural La vida a color con David Attenborough, queremos mostrar un detrás de cámaras de cómo el equipo de filmación capturó el inusual color del colibrí de Costa.

El colibrí de Costa tiene uno de los colores más extraordinarios de la naturaleza. Pero se muestra tan rápido y sigiloso que muy pocas personas lo han visto. Capturarlo en cámara parecía ser el desafío perfecto para una serie acerca del color.

Cuando llegamos a la reserva de Boyd Deep Canyon, en California, se me cayó el alma a los pies. Nos recibía un extenso paisaje seco hasta donde se podía visualizar. Era difícil imaginarse que un diminuto colibrí pudiera sobrevivir allí, y menos poder filmarlo. De repente, hubo un silbido agudo, seguido por un batir de alas. Lo escuchamos, sentimos una ráfaga de aire, pero no logramos verlo.

Es un desafío poder filmar a uno de los pájaros más pequeños y más rápidos del mundo. El camarógrafo Barrie Britton tuvo que usar la cámara de alta velocidad Phantom Flex4K, que puede grabar mil cuadros por segundo, y uno de los teleobjetivos más potentes.

Pero con el ojo pegado a la cámara, el campo de visión de Barrie era limitado. Así que Guthrie O’Brien, el investigador del equipo, fue su ayudante. Le asignaron un código a cada arbusto y árbol. Cuando las aves se movían, Guthrie gritaba el número y Barrie giraba rápido la cámara para tratar de localizar al pájaro.

El colibrí de Costa macho mantiene escondidos sus llamativos colores la mayoría de las veces para no atraer a los depredadores. Pero cuando ve a una hembra, los muestra brevemente.

Aunque de a poco íbamos mejorando la visión para detectar al diminuto pájaro verde, el ritual de cortejo nos seguía evadiendo. Y, como sucede a menudo en esta profesión, el último día de grabación, una de las vistas más impresionantes de la naturaleza nos recompensó.

El colibrí de Costa macho desplegó su espectacular plumaje. Se puso directo al sol para que sus iridiscentes plumas reflejaran la luz. Y en el ángulo perfecto, sus colores nos deslumbraron. Fue el despliegue más extraordinario y fascinante.

Las historias como esta, que revelan un mundo escondido a simple vista, son las que nos inspiraron para crear La vida a color con David Attenborough.

La vida a color con David Attenborough ya está disponible en Netflix.